Cuando pensamos en el calor del verano y el coche, a todos se nos viene a la mente el líquido refrigerante o el aire acondicionado. Pero la realidad puede ser otra: existen pequeñas acciones y olvidos cotidianos que provocan averías costosas y de las que nadie te avisa.
Para que tu coche sobreviva a las olas de calor sin pisar el taller, te revelamos los 6 errores reales menos conocidos que dañan tu vehículo en verano
1. Dejar el depósito de combustible en reserva
Los actuales precios del combustible invitan a estirar al máximo el depósito, sin embargo, el calor extremo puede hacer que esta práctica suponga un riesgo para la mecánica de nuestro coche.
- El peligro oculto: La gran mayoría de bombas de combustible van sumergidas en el propio depósito, lo que les sirve también para refrigerarse. En verano, el combustible del tanque ya está caliente de por sí, por lo que si además viajas con muy poco combustible, la bomba no refrigera bien y trabaja forzada, lo que puede llevar a que rompa.
- El daño: Avería de la bomba de combustible. Se trata de una reparación costosa ya que puede llevar incluso a tener que desmontarse el depósito de combustible.
- La solución: No dejes que el depósito baje del último cuarto, especialmente en viajes largos con temperaturas altas.
2. No limpiar los excrementos de pájaro y la resina "al momento"
Buscar la sombra para aparcar tu coche es algo primordial en verano, sobre todo en Murcia, pero esta práctica puede poner en riesgo tu carrocería debido a los agentes externos que pueden venir del árbol.
- El peligro oculto: La resina de los árboles y los excrementos de ave son altamente ácidos. Con el calor del sol, la pintura del coche se expande microscópicamente y absorbe estos ácidos. Cuando el coche se enfría por la noche, la pintura se contrae, atrapando la sustancia. En apenas 24 o 48 horas al sol, el daño puede ser permanente.
- El daño: Pérdida del brillo, cuarteado de la laca e incluso perforación de la capa de pintura, obligando a repintar la pieza.
- La solución: Lleva siempre una botella de agua y un paño de microfibra en el maletero. Si te cae una mancha, elimínala en el momento; no esperes al próximo lavado general.
3. Abusar del "control de crucero" en puertos de montaña con calor
La función del control de crucero nos resulta muy cómoda a la hora de viajar, en cambio, este sistema no comprende de temperaturas ni esfuerzos mecánicos a la hora de la circulación.
- El peligro oculto: Cuando el coche afronta una cuesta arriba pronunciada con el control de crucero activo, el ordenador de a bordo hace todo lo posible por mantener la velocidad fijada, por ejemplo, 120 km/h. Para lograrlo, acelera a fondo de forma constante. A 40 °C ambientales, exigirle el 100% de carga al motor en una subida prolongada dispara la temperatura interna de la culata en cuestión de segundos.
- El daño: Sobrecalentamiento, riesgo de quemar la junta de culata o fatiga prematura del turbocompresor.
- La solución: Desconecta el control de crucero en zonas de subidas pronunciadas o puertos de montaña. Es mejor perder 10 km/h subiendo de forma natural y desahogada que forzar el motor al límite.
4. Olvidar que el líquido de frenos "caduca"
Todo el mundo revisa las pastillas, pero el verdadero peligro del sistema de frenado en verano está en el líquido que fluye por el sistema de frenos.
- El peligro oculto: El líquido de frenos es higroscópico, lo que significa que absorbe la humedad del aire con el paso del tiempo. El agua hierve a 100 °C, mientras que el líquido de frenos aguanta más de 230 °C. Si tu líquido es viejo y ha absorbido agua, cuando frenes repetidamente bajando un puerto en verano, esa agua se convertirá en gas.
- El daño: El pedal se vuelve completamente blando y el coche deja de frenar por completo.
- La solución: El líquido de frenos se debe sustituir por completo cada 2 años, independientemente de los kilómetros que hagas.
5. Pasar los badenes y resaltos a la misma velocidad que en invierno
Los elementos de goma de tu coche sufren en verano una metamorfosis física debido al calor extremo.
- El peligro oculto: Los silentblocks, los casquillos de la suspensión y los guardapolvos son de caucho. Con las altas temperaturas del asfalto, esta goma se vuelve mucho más blanda, flexible y vulnerable a los impactos.
- El daño: Romper o rajar los silentblocks al absorber el impacto de un badén mal tomado. Esto provoca ruidos, holguras en la dirección y un desgaste completamente irregular de los neumáticos en pocos meses.
- La solución: En verano, sé todavía más cuidadoso y frena del todo antes de pasar cualquier resalto o bache. Tu suspensión te lo agradecerá.
6. No limpiar el radiador de mosquitos, hojas y suciedad
La posición del radiador en un coche hace que sea de los elementos más expuestos a la suciedad de la carretera, por lo que debemos tener en cuenta lo siguiente:
- El peligro oculto: Tras los viajes de primavera y principios de verano, el radiador acumula una capa de mosquitos impactados, pelusas de los árboles y polvo. Esta capa actúa como un aislante térmico, taponando las finas rejillas de aluminio e impidiendo que el aire exterior enfríe el líquido que circula por dentro.
- El daño: El coche se calienta sospechosamente en las subidas o al entrar en ciudad, obligando al electroventilador a trabajar sin descanso hasta que termina rompiéndose.
- La solución: Dale un agua a presión al frontal del coche de vez en cuando pero con cuidado de no pegar demasiado la lanza de lavado para no doblar las aletas del radiador para retirar la "manta" de suciedad.