El embrague es una de las partes claves de nuestro vehículo, pero también una de las que más nos preocupan como conductores. Detectar los síntomas de un embrague en mal estado puede salvarnos de una reparación costosa pero, ¿cómo puedo saber si está llegando al fin de su vida útil? ¿Cada cuánto tiempo tengo que sustituirlo?
El embrague es lo que conocemos comúnmente como "una pieza de desgaste", que tiene una importancia vital en nuestros coches, ya que es la que se encarga de transmitir la potencia del motor a la transmisión de nuestro vehículo. Al accionarlo y engranar una velocidad de nuestra caja de cambios, lo que hacemos es permitir que el giro del motor pase o no a las ruedas del coche, gestionando con las marchas de la caja de cambios la potencia que llega a éstas.
Pero, ¿por qué es tan temida una avería en el embrague? Pues sobre todo por su coste, y porque si no somos capaces de detectarla a tiempo puede generar un problema más grave, o incluso dejarnos tirados en mitad del camino al trabajo.
Un embrague puede tener una duración determinada, pero no podemos saberla a ciencia cierta, ya que la conducción de la persona que va al volante influye altamente en su durabilidad. Por ejemplo, un conductor que espera al semáforo verde con el embrague pisado y la marcha engranada, tendrá una durabilidad de embrague menor a la de una persona que espera en el semáforo en punto muerto y con el pie apoyado en el reposapiés -que para eso está-.
También tenemos síntomas que podemos detectar nosotros mismos que nos indican que tenemos que ir preparando el bolsillo, porque más temprano que tarde debemos acometer un cambio de nuestro embrague. Y es que si podemos detectarlo a tiempo, una sustitución de embrague completo puede oscilar entre los 500€ y los 1.200€ si utilizamos material nuevo.
Síntomas de un embrague en mal estado
- El embrague patina: Seguro que has oído alguna vez la expresión "el embrague patina". Eso quiere decir que el coche se revoluciona, es decir, el motor gira, pero el giro no llega a la transmisión, por lo que experimentamos pérdidas de velocidad momentáneas.
- Fuerte olor a quemado: El material del que se compone el disco de embrague, principalmente ferodo, ha sufrido un sobrecalentamiento debido a un alto esfuerzo o al propio desgaste, lo que puede provocar un exceso de desgaste o una carbonización del embrague, lo que se conoce como el "embrague quemado".
- El pedal tarda en volver a su posición o no vuelve: Si el pedal del embrague no regresa a su posición incial tras soltarlo, indica que el kit de embrague está llegando al fin de su vida útil. Esto puede darse por una fuga de líquido en el bombín de embrague o porque el muelle de retorno del plato de presión ya no tiene la fuerza necesaria para trabajar.
- Embrague duro: Este síntoma puede deberse también a una pérdida de líquido de embrague o del cable, que genera dureza en el pedal de embrague al encontrar más resistencia al pisarlo.
Detectar a tiempo los síntomas que nos indican que nuestro embrague está en mal estado puede suponernos un imporante ahorro de esos 1.200€ que puede llegar a costarnos su sustitución, pero si ya es tarde, tienes alternativas más económicas como Desguace Alarcón, donde revisamos y seleccionamos piezas para ofrecer opciones fiables y asequibles.